Ideario Masónico

Sobre Monarquías y Conspiraciones

31 mayo, 2018/Historia

El 3 de febrero de 1795 (Día de San Blas en España) la Guardia Real de Carlos IV detectó en Madrid lo que fue conocida como ”La Conspiración de San Blas”. Primer intento de instaurar una República en la España Monárquica del Siglo XVIII. El propósito de la conspiración era derrocar al Rey e instaurar un sistema político similar al obtenido en Francia por medio de la Revolución Francesa.

La conspiración de San Blas fue el primer y más significativo grito antimonárquico en lengua castellana, y es considerada como hecho inspirador y por demás precursor del movimiento revolucionario español que dio origen a la Primera Republica Española 70 años después en 1873.

Juan Bautista Picornel

Esta conspiración fue liderada por Juan Bautista Picornel, ilustre pedagogo y reformista español; Manuel Cortez de Campomanes, miembro del Real Colegio de Pajes de Madrid; Sebastian de Andres profesor de del Real Colegio de San Isidro; y Jose Lax, profesor de Humanidades y traductor publico. Todos miembros de la R.·. L.·.  “Libertad” que trabajaba en el templo masónico de la calle de Basteros, en Madrid.

Cuando culminaban los preparativos de la revolución fueron descubiertos y por orden del Rey fueron encarcelados y condenados a pena de muerte, sin embargo gracias a las presiones del embajador del gobierno francés, también Mason y amigo de Picornel, se les conmuto la pena de muerte por la del destierro y Prisión Perpetua. Siendo embarcados rumbo a las Indias Americanas a cumplir su condena en varias fortalezas de Venezuela y Panamá.

En 1796 la goleta La Golondrina desembarco en el Puerto de La Guaira, en el litoral central de Venezuela, iban a bordo Picornel, Sebastian de Andres, Jose Lax, Manuel Cortez y compañía, siendo trasladados y encerrados, como así se dispuso, en el Castillo San Carlos ubicado a unos 40km de Caracas.

La llegada de los conspiradores españoles, se convirtió en noticia, y de inmediato fueron contactados por los revolucionarios Venezolanos Manuel Gual y José María España quienes preparaban un movimiento independentista en Venezuela.

José María España logró hablar con los prisioneros varias veces. En algunas ocasiones iba al Castillo de San Carlos acompañado de Manuel Gual. Su amistad con el Jefe de la Guardia del castillo y algunas monedas de oro, les permitieron permanecer en la cárcel largas horas conversando con los masones españoles. Y según cuentan los historiadores en una de esas entrevistas, José María España y Manuel Gual fueron iniciados en la masonería por los Maestros Masones encarcelados.

Después de esas entrevistas secretas, Gual y España se reorganizaron, y constituyeron una Logia irregular en La Guaira, incluyendo en esta la práctica de nuestros rituales.

Durante este tiempo Picornell y Bonilla redactaron Las célebres «Ordenanzas Constitucionales» calificadas por todos los historiadores, como la declaración expresa de una independencia absoluta, mediante la aplicación del sistema republicano para las colonias Españolas en América. Inicialmente fueron leídas y revisadas en la Logia de La Guaira y después fueron sacadas al exterior para su publicación. Se imprimieron traducciones al castellano de los «Derechos del Hombre y del Ciudadano» aprobados por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789 y tradujo y edito la celebre cantata revolucionaria francesa «La Carmagnole (la carmañol)” conocida como el himno de la revolución francesa, creando así “La Carmañola Americana», de gran difusión en el Continente entero.

La siembra ideológica de Picornell y Bonilla encendieron el espíritu revolucionario de José María España y Manuel Gual. Convencidos de que ahora sí había llegado el momento de asestar un golpe a la monarquía española y libertar a Venezuela, organizaron un movimiento revolucionario formado por abogados, eclesiásticos, comerciantes, agricultores, artesanos y hasta militares. Deseaban nada menos que la implantación del régimen republicano e independiente en Venezuela.

De algún modo los rumores sobre una conspiración llegaron a oídos del Capitán General de Venezuela Pedro Carbonell, y así como le ocurrió a la conspiración de San Blas en 1795, El 13 de julio de 1797, el gobierno español en Venezuela mandó encarcelar a los principales comprometidos, dando fin a la Conspiración de Gual y España. La mayoría pudo escapar, aunque más tarde muchos fueron apresados y condenados a muerte.

Aunque la Conspiración de Gual y España fracasó como movimiento revolucionario, los textos que se difundieron durante la misma tuvieron una considerable influencia en el movimiento emancipador de Hispanoamérica. Esta conjura, la de mayor contenido teórico, la más orgánica y completa, con perfecta definición de ideario y fines, fue la que inspiro y sustento a Francisco de Miranda para crear en Londres, Madrid y Cádiz, las bases Republicanas de la Sociedad de los Caballeros Racionales, a la que pertenecieron entre otros Simón Bolívar, José de San Martin y Bernardo O’Higgins, héroes absolutos de la independencia de América del sur.

Cómo, una apasionada llama de luz encendida en Europa por una pequeña logia masónica, tal cual efecto mariposa, se convirtió en América en el candil abrazador que ilumino el ideario libertador y emancipador de nuestros héroes de independencia.

Es cuando leo cosas como estas cuando me pregunto: ¿Dónde quedo ese ideal Republicano, librepensador y revolucionario del espíritu masón? ¿Quedo confinado a transmitirse de generación en generación únicamente entre columnas para el deleite de intelectuales, hombres de letras y/o políticos de cuello blanco y guantes de seda?

¿Dónde esta esa flama creadora de soluciones y revolucionaria por excelencia provista con cientos  de brazos ejecutores que las lleven a cabo?

Sikander

 

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